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CMI - Ginebra 2000: Ha llegado el momento


From "Sheila Mesa" <[email protected]>
Date 27 Jun 2000 07:13:03

Consejo Mundial de Iglesias
De �ltima Hora, Up-00-20
Para difusi�n inmediata
26 de junio de 2000

HA LLEGADO EL MOMENTO
Discurso presentado el 26 de junio de 2000 al Comit� Plenario del per�odo extraordinario de sesiones de la Asamblea General sobre la aplicaci�n de los resultados de la Cumbre Mundial sobre desarrollo social y el estudio de iniciativas posteriores, Ginebra

V�ase Comunicado de Prensa, PR-00-18, del CMI del 20 de junio de 2000

Me (Judy Williams, Grenada) dirijo a ustedes en nombre del Equipo Ecum�nico coordinado por el Consejo Mundial de Iglesias. Junto con muchos otros, hemos seguido con atenci�n los progresos realizados desde 1995, en Copenhague, hasta Ginebra 2000. Estamos hoy en un momento crucial del proceso de puesta en pr�ctica de los compromisos asumidos por los gobiernos de todo el mundo en Copenhague. Desde nuestra perspectiva de fe, la erradicaci�n de la pobreza, el pleno empleo y la integraci�n social son problemas fundamentales. Nuestra visi�n del Jubileo es la visi�n de un mundo de comunidades sostenibles, basadas en la justicia y la participaci�n de todos, un mundo interdependiente de responsabilidad compartida.  

Llegamos a Ginebra 2000 profundamente decepcionados. Los esfuerzos para dar seguimiento a la Declaraci�n y el Programa de Acci�n de Copenhague no han cambiado ni mejorado de manera significativa la situaci�n de millones de personas en todo el mundo. De hecho, y a pesar del gran aumento de la riqueza mundial, en muchos casos la situaci�n ha empeorado considerablemente. En los �ltimos cinco a�os, la riqueza ha seguido concentr�ndose en manos de unos pocos, mientras que la gran mayor�a todav�a carece de lo indispensable y lucha constantemente por sobrevivir con dignidad y esperanza.  

Nos alarma la ausencia de muchos Jefes de Estado en este per�odo extraordinario de sesiones. �Significa eso que los gobiernos han abandonado sus responsabilidades? �Hasta qu� punto el poder de los gobiernos de actuar en inter�s de los ciudadanos ha sido usurpado por las fuerzas de la mundializaci�n? �Acaso los gobiernos han sido tomados como rehenes por las fuerzas del mercado y obligados a dejar de lado el desarrollo social en sus programas pol�ticos?  

Son muchos los que hoy piden en el mundo que los gobiernos y los l�deres pol�ticos digan "NO": no a la mundializaci�n, que hace que los mercados decidan de la vida y la muerte de tantas personas; no a la privatizaci�n de los bienes y servicios necesarios para vivir; no al espejismo de los mercados "libres", que conducen a la concentraci�n de la riqueza, menoscaban la responsabilidad p�blica y reducen el compromiso social. Algunas voces destacadas de la comunidad mundial ponen en tela de juicio el actual sistema de mercado, que incrementa las diferencias entre ricos y pobres, impide la democracia, socava la diversidad cultural y amenaza la biodiversidad y los recursos naturales de los que depende la vida, tal como la entendemos y queremos. Nadie ignora la diferencia fundamental entre un crecimiento orientado a la creaci�n de comunidades sostenibles y basadas en la justicia y un crecimiento que agrava la desigualdad social y la destrucci�n medioambiental.  

Ha llegado el momento de que todos nosotros, los gobiernos y las Naciones Unidas, hagamos verdaderamente nuestra la visi�n del Jubileo y obremos en�rgicamente en favor de esa visi�n, la de una comunidad mundial cuya interdependencia no se reduzca al comercio y los mercados. Eso exige un cambio de mentalidad y reconocer que el valor real no puede expresarse en t�rminos financieros y que la vida, en todas sus formas, no puede convertirse en una mercanc�a. La econom�a deber�a contribuir al bienestar de las personas, no hacer de ellas sus esclavas. Sobre la base de la �tica, ese enfoque defiende el derecho de todos -en especial de los excluidos- a intervenir en los factores econ�micos que repercuten en la vida. El objetivo de la vida econ�mica debe ser, en definitiva, promover la creaci�n de comunidades sostenibles y basadas en la justicia. Y la creaci�n de esas comunidades requiere cuanto menos una profunda valent�a moral y medidas pol�ticas.  

Ante la gravedad de la situaci�n, y fortalecidos por la visi�n del Jubileo de una sociedad sostenible y basada en la justicia, instamos nuevamente a un cambio fundamental. Pedimos instituciones y sistemas financieros nuevos que tengan en cuenta las inquietudes de los pa�ses en desarrollo y promuevan su participaci�n en la toma de decisiones de las instituciones financieras internacionales y en los sistemas comerciales. Abogamos tambi�n por que las Naciones Unidas, por intermedio de su Consejo Econ�mico y Social (ECOSOC), desempe�en un papel m�s firme en la gesti�n de los asuntos p�blicos, en particular, en la determinaci�n de la pol�tica y la responsabilidad de las instituciones monetarias, financieras y comerciales y en la supervisi�n de sus iniciativas. Respaldamos la aplicaci�n de impuestos de transacciones sobre el capital y reiteramos la necesidad de c�digos de conducta vinculantes respecto de las inversiones y de las empresas transnacionales y las instituciones financieras,  a fin de que asuman la responsabilidad que les incumbe respecto de las consecuencias sociales y ecol�gicas de sus actos. Los gobiernos han de apoyar plenamente la funci�n leg�tima de las organizaciones no gubernamentales y los movimientos populares en la planificaci�n, el fomento y la supervisi�n del desarrollo social. Por �ltimo, volvemos a dejar constancia de nuestra firme oposici�n a las propuestas relativas a una iniciativa mejorada para la reducci�n de la deuda de los pa�ses pobres muy endeudados. La anulaci�n de la deuda es un imperativo del Jubileo. Los gobiernos del mundo deben tomar medidas pol�ticas para cancelar la deuda... y sin demora.  

Ha llegado el momento de que los gobiernos hagan suya la responsabilidad del desarrollo social y adopten medidas pol�ticas para cumplir las promesas que se formularon en Copenhague. Ha llegado el momento de que los gobiernos representados en Ginebra 2000 cambien de mentalidad, se comprometan con la verdadera solidaridad mundial y se atrevan a abordar los actuales problemas sociales con valor y determinaci�n. Ha llegado el momento de conceder a las Naciones Unidas -y hacer valer- su leg�tima funci�n en la construcci�n de un mundo en el que se garantice la justicia y el desarrollo sociales de todos sus habitantes. Ha llegado el momento de una econom�a en favor de la vida y de una pol�tica de la esperanza. De las decisiones que hoy tomen ustedes depende la vida de muchos...  

Equipo Ecum�nico
Ginebra
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Un equipo ecum�nico participa en Ginebra 2000

Dar a conocer el enfoque de las iglesias sobre el desarrollo social: ese es el objetivo de un equipo ecum�nico que participa en Ginebra 2000, foro en el que, del 26 al 30 de junio, se evaluar�n los resultados de la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social, celebrada en Copenhague, en 1995.  

Bajo la coordinaci�n del Consejo Mundial de Iglesias (CMI) y de la Federaci�n Luterana Mundial (FLM), el Equipo Ecum�nico ha participado activamente en los preparativos de Ginebra 2000, y ha seguido de cerca la serie de reuniones de las Naciones Unidas en Nueva York que se iniciaron en 1998 con miras a la celebraci�n de Ginebra 2000, tambi�n conocido por "Copenhague + 5". Los miembros del equipo representan las redes mundiales del CMI as� como a sus iglesias miembros, los grupos religiosos y otras organizaciones asociadas.  

El Equipo ha seguido con atenci�n los debates que tuvieron lugar en el marco de la Comisi�n de Desarrollo Social de las Naciones Unidas, ha hablado con representantes gubernamentales y formulado recomendaciones por lo que respecta a la preparaci�n de documentos y a las iniciativas de las Naciones Unidas;  se trata, en defnitiva, de hacer todo lo posible para que los diplom�ticos y el mundo no se olviden de los m�s necesitados y marginados.  

Del inter�s del Consejo Mundial en este esfuerzo internacional para hacer frente a los problemas que plantea el desarrollo social se hizo ya eco el Secretario General del CMI, Konrad Raiser, con ocasi�n de la Cumbre de Copenhague, en cuyo marco tom� la palabra en una sesi�n plenaria y se comprometi�, en nombre de las iglesias, a promover "culturas de solidaridad y vida".  

En la selecci�n de los integrantes del Equipo se ha dado prioridad a representantes del Sur, de las mujeres y de los pueblos ind�genas.  En palabras de uno de los miembros, el objetivo del Equipo es "exponer una firme visi�n �tica" en relaci�n con los problemas de desarrollo social que se han de abordar en las Naciones Unidas, visi�n que ya se puso de relieve en dos documentos elaborados en febrero y abril de este a�o, respectivamente: "A Call for a Change of Heart: Some Ethical Reflections to be Considered for the Draft Declaration" (Por un cambio de mentalidad: reflexiones �ticas pertinentes para la elaboraci�n del Proyecto de Declaraci�n) y "For Clarity of Vision, a Sense of Urgency and a Change of Heart" (Por una visi�n clara, una urgente toma de conciencia y un cambio de mentalidad).  

Para m�s informaci�n sobre la labor del Equipo Ecum�nico, el Consejo Mundial de Iglesias, Ginebra 2000 y fotos, consulten el siguiente sitio web:	 
http://wcc-coe.org/wcc/what/jpc/geneva2000.html 

Para m�s informaci�n p�nganse en contacto con:
Karin Achtelstetter, Responsable de relaciones con los medios de informaci�n, Tel:  (+41.22) 791.61.53     Celular: (+41) 79.284.52.12

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El Consejo Mundial de Iglesias (CMI) es una comunidad de 337 iglesias, procedentes de m�s de 100 pa�ses de todos los continentes y de la mayor parte de las tradiciones cristianas. La Iglesia Cat�lica Romana no es una iglesia miembro pero mantiene relaciones de cooperaci�n con el CMI. El �rgano rector supremo es la Asamblea, que se re�ne aproximadamente cada siete a�os. El CMI se constituy� oficialmente en 1948 en Amsterdam (Pa�ses Bajos). Al frente del personal del CMI est� su Secretario General, Konrad Raiser, de la Iglesia Evang�lica de Alemania.

Consejo Mundial de Iglesias 
Oficina de Relaciones con los Medios de Informaci�n
Tel: (41 22) 791 6153 / 791 6421
Fax: (41 22) 798 1346
Correo electr�nico: [email protected] 
Web: www.wcc-coe.org 

Apartado 2100
1211 Ginebra 2, Suiza


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