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CMI - Jerusal�n: �Qui�n tiene acceso a Dios?


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Date 12 Sep 2000 07:10:12

Consejo Mundial de Iglesias
Cr�nica, Feat-00-16
Para difusi�n inmediata
12 de septiembre de 2000

Jerusal�n: �Qui�n tiene acceso a Dios?
Sara Speicher

En el marco de su trabajo en favor de la justicia y la reconciliaci�n, Jean Zaru ha viajado por todo el mundo. Sin embargo, para recorrer los 15 kil�metros que separan su casa en Ramallah, Cisjordania, de Jerusal�n, necesita un permiso especial muy dif�cil de conseguir. "Como mi auto tiene placa de matr�cula palestina, me detendr�an al pasar los controles, lo que no ocurre con los autos israel�es".  

Jean Zaru, cu�quera y ex miembro del Comit� Central del Consejo Mundial de Iglesias (CMI), habla as� a un grupo de j�venes de los Estados Unidos que participaron, del 9 al 15 de julio, en un seminario de estudio sobre la cuesti�n de Jerusal�n auspiciado por el CMI. Al referirse a las restricciones a la libertad de movimiento, a la discriminaci�n y a la violencia de que son v�ctimas ella y su familia como cristianos palestinos se pregunta, a veces, si no es una "hija de Dios de segunda clase".  

Jean es una de los m�s de 2,5 millones de palestinos que viven en Cisjordania y en la Banda de Gaza a quienes se limita a o se niega el acceso a Jerusal�n. En 1993, el Gobierno israel� adopt� medidas de seguridad muy estrictas que, de conformidad con la Sociedad Acad�mica Palestina para el Estudio de los Asuntos Internacionales, "niegan a los palestinos de Cisjordania y de la Banda de Gaza la entrada a Israel, la libertad de circulaci�n entre el Sur y el Norte de Cisjordania y el acceso a Jerusal�n".  

El estatuto de la ciudad est� en el centro de un conflicto que dura desde hace m�s de medio siglo entre palestinos e israel�es. El fracaso de las conversaciones de Camp David en julio de 2000 ha recordado al mundo el abismo que queda por franquear entre la situaci�n actual y el objetivo de paz en la regi�n, as� como ha puesto en evidencia que a�n est� muy lejos la soluci�n del problema de Jerusal�n.  

Una historia santa y dividida 

Jerusal�n es una de las ciudades m�s antiguas del mundo; es el emplazamiento del muro de las lamentaciones, el �ltimo vestigio del segundo templo jud�o, el lugar en el que Abraham, por fidelidad, prepar� el sacrificio de su hijo Isaac. Para los cristianos la Iglesia del Santo Sepulcro es el lugar de la muerte y la resurrecci�n de Jesucristo, y Jerusal�n es la ciudad en la que se inici� la iglesia. La mezquita de Al-Aqsa es el tercer lugar sagrado del Islam, y la vida del profeta Mahoma est� vinculada a Jerusal�n. La ciudad reviste un enorme significado religioso para millones de jud�os, cristianos y musulmanes en todo el mundo. Durante siglos, ha sido un lugar de peregrinaci�n as� como la meta de imperios, cruzadas y conquistas.  

Desde el siglo XIX, Jerusal�n es el centro de las reivindicaciones irreconciliables de jud�os y palestinos. Estas reivindicaciones tienen complejas dimensiones pol�ticas, territoriales y religiosas, dado que, como se dice en un informe de las Naciones Unidas: "Las dos poblaciones consideran que la ciudad es la encarnaci�n de su propia esencia nacional y de su derecho a la libre determinaci�n". (1)

Definici�n del problema

El problema de Jerusal�n es muy complejo, como lo han descubierto los 30 j�venes estadounidenses que participaron en el seminario de estudio patrocinado por el equipo de Relaciones Internacionales y la Oficina de los Estados Unidos del CMI.  

Al destacar que "el problema de Jerusal�n forma un todo indivisible", el director de la Sociedad Acad�mica Palestina para el Estudio de los Asuntos Internacionales, doctor Mahdi Abdul Hadi, distingue seis "componentes", cada uno de los cuales es inseparable de los otros:

Territorio - �Qu� l�mites de Jerusal�n se est�n examinando? Los l�mites geogr�ficos establecidos en la resoluci�n 181 de las Naciones Unidas en 1947 difieren de los l�mites que se aplicaron en la pr�ctica durante el per�odo entre 1947 y 1967. Las anexiones de tierras a partir de 1967 por parte del Gobierno de Israel han modificado fundamentalmente los l�mites municipales de la ciudad, sobre todo de Jerusal�n oriental.  

Poblaci�n - �Qui�n es y qui�n ser� "ciudadano" de Jerusal�n? Desde 1948, los palestinos tienen que hacer frente a medidas restrictivas en relaci�n con las cuestiones de residencia, ciudadan�a y vivienda, destinadas a expulsarlos de la parte occidental de la ciudad y a separar a los palestinos que viven en Jerusal�n oriental de los que viven en Cisjordania. La "preocupaci�n principal" de los palestinos es la forma en que los ciudadanos de la futura Jerusal�n podr�n formar parte de la poblaci�n palestina en su conjunto.  

Soberan�a -  �Qui�n tiene la soberan�a? El Gobierno israel� reivindica que "Jerusal�n unificada es en su totalidad la capital del Estado de Israel" y desea que la ciudad "permanezca para siempre bajo la soberan�a israel�" (2). Los Palestinos consideran que Jerusal�n es la capital del pueblo palestino y de su futuro Estado.  

Sociedad civil - �C�mo habr� de ser administrada la ciudad? Desde 1967, Israel ha impuesto un control municipal en toda la ciudad. Como los palestinos consideran estas medidas ilegales, se han opuesto a ese control y han tratado de "preservar el car�cter �rabe de la ciudad".  

Religi�n - �Qu� estatuto tienen los santos lugares? Y �qui�n tiene acceso a ellos? La libertad de acceso, la libertad de culto, y el mantenimiento del "statu quo" de los santos lugares son cuestiones decisivas que est�n en juego en las negociaciones.  

Historia - �De qu� forma podr�a reflejar mejor la ciudad su larga y compleja historia? �Puede haberse considerado alguna vez ciudad palestina? �Ciudad israel�? �Ciudad jud�a? �Ciudad musulmana? �Ciudad cristiana? La importancia hist�rica de Jerusal�n se revela en su arqueolog�a, en su arquitectura y en sus instituciones, crisol de muchas culturas y tradiciones, en lugar de una expresi�n de la dominaci�n de una cultura o de una religi�n.  

Mientras los negociadores buscan soluciones, las reacciones emotivas y las tensiones se exacerban y queda claro que ninguna soluci�n satisfar� plenamente a ninguno de los bandos. Daniel Seidemann, un jurista israel�, dijo al grupo: "amamos la misma tierra. No deseamos compartir el mismo espacio. Todos queremos preservar nuestra identidad [pero] compartir la ciudad es inevitable desde un punto de vista pol�tico".  

Faisal Husseini, miembro del Comit� Ejecutivo de la OLP encargado del expediente de Jerusal�n, considera que Jerusal�n es la clave de la estabilidad del Oriente Medio. "Resolver el problema palestino e instaurar el Estado Palestino contribuir� a la estabilidad de la regi�n y a una mayor cooperaci�n...  Tratemos de encontrar nuestra soluci�n en paz, sin castigarnos unos a otros".  

Para Anat Hoffmann, miembro del Consejo municipal de la ciudad, se magnifican los problemas concretos de Jerusal�n debido a la complejidad del conflicto. "Pensando en t�rminos pr�cticos", dice, "es posible resolver cualesquiera de los problemas. Pero Jerusal�n no es una ciudad como las otras: es una met�fora".  

El problema de Jerusal�n tiene profundas ra�ces religiosas, culturales e hist�ricas. Pero es necesario aportar respuestas sin demora para aquellos que viven all� y que se enfrentan con un futuro incierto y conflictivo. Desde hace tiempo el CMI sostiene que "el problema de Jerusal�n no es s�lo una cuesti�n de protecci�n de los santos lugares, sino que est� org�nicamente vinculado a las personas que viven all�, a su religi�n y a sus comunidades".  

Los medios de comunicaci�n de todo el mundo se centran a menudo en el conflicto entre dos pueblos: israel� y palestino, y entre dos grandes religiones: juda�smo e Islam. Los cristianos de otras regiones olvidan, a veces, que, en Jerusal�n y en sus alrededores, hay una presencia cristiana local peque�a pero significativa que tiene que hacer frente a su singular situaci�n de doble minor�a.  

Los cristianos en Jerusal�n

El obispo Munib Younan de la Iglesia Evang�lica Luterana de Jordania observa que hay cada vez menos cristianos en Jerusal�n y que actualmente s�lo viven all� 5.000 cristianos. Tiene miedo de que "si se pierden las iglesias locales, se pierda el cristianismo en Jerusal�n". Y expresa, adem�s, que las iglesias luchan sobre todo por "la igualdad de derechos y de responsabilidades" en Jerusal�n, en particular por el derecho al libre acceso a los santos lugares.  

Su beatitud Torkom Manoogian, patriarca de la Iglesia Ortodoxa Armenia de Jerusal�n, destaca la larga y constante presencia de los cristianos y de la iglesia en Tierra Santa y el papel que han desempe�ado los patriarcas armenios, ortodoxos griegos y latinos para salvaguardar los santos lugares, en particular la Iglesia del Santo Sepulcro, de conformidad con el edicto del statu quo de 1852. Y observa: "mientras se examina el futuro de la ciudad, deben mantenerse el papel y las responsabilidades de las iglesias".   

Los cristianos palestinos representan actualmente s�lo el dos por ciento de la poblaci�n de Jerusal�n, y el tres por ciento de la poblaci�n de los territorios ocupados. Aproximadamente el 59 por ciento son de tradici�n ortodoxa, el 36 por ciento cat�licos, y el cinco por ciento protestantes.  

En el Israel Yearbook Almanac de 1999 se describe su precaria situaci�n poniendo de relieve que "como cristianos �rabes constituyen una doble minor�a: �rabes en medio de la poblaci�n de Israel en su mayor�a jud�a, y cristianos en una sociedad israel� predominantemente �rabe musulmana". A las diferencias en n�mero y en recursos de la comunidad cristiana se suma el hecho "de que los que se precian de tener identidad palestina se encuentran en una posici�n de inferioridad en relaci�n con los israel�es".  

Para complicar a�n m�s las cosas, los jud�os israel�es suelen considerar a los cristianos como pertenecientes a las dos grandes mayor�as que representan el mundo �rabe y la poblaci�n cristiana m�s amplios. Los musulmanes relacionan a los cristianos de Jerusal�n con el poderoso occidente cristiano y rara vez los consideran una "minor�a en peligro".  

La comunidad cristiana local debe velar por que se tengan en cuenta las preocupaciones de los cristianos en las negociaciones del Estatuto definitivo de la ciudad y por promover la paz y la justicia. El Centro Ecum�nico Sabeel es uno de esos esfuerzos a partir de la base.  

Para Jean Zaru, vicepresidenta de la Junta de Sabeel, y uno de sus miembros fundadores, el centro se esfuerza por "construir una sociedad pluralista" y por "aportar un enfoque basado en la fe al proceso de paz y justicia". La susceptibilidad en las relaciones entre los creyentes de las distintas religiones es un asunto clave y, a veces, hay tensiones con la comunidad cristiana internacional. Algunos cristianos fundamentalistas califican al Islam de "sat�nico", "lo que hace m�s dif�cil mi vida como cristiana que participa en actividades interreligiosas", explica. Los cristianos y los musulmanes han vivido uno al lado del otro durante siglos en esta regi�n. "Los palestinos son cristianos y musulmanes pero constituyen un �nico pueblo" dice el padre Maroum Laham, rector del Seminario del Patriarcado Latino de Jerusal�n.  

La comunidad cristiana local reivindica un�nimemente una ciudad abierta a las tres religiones monote�stas. "La historia es nuestra mejor maestra", dice el padre Laham, "siempre que los cristianos u otras religiones han intentado apropiarse de Jerusal�n, la respuesta ha sido el rechazo. Queda claro que Jerusal�n no puede permanecer durante mucho tiempo bajo el dominio de una religi�n o de un pueblo".  

En una hist�rica declaraci�n de 1994, el Memor�ndum Conjunto de Sus Beatitudes y de los Jefes de las Comunidades Cristianas de Jerusal�n sobre la importancia de Jerusal�n para los cristianos, se exhorta a todas las partes a "que vayan m�s all� de visiones o acciones que reflejan actitudes exclusivistas, y que examinen, sin discriminaci�n, las aspiraciones religiosas y nacionales de los otros, a fin de que Jerusal�n recupere su aut�ntico car�cter universal, y que sea un lugar santo de reconciliaci�n para la humanidad".  

El CMI y Jerusal�n

Para apoyar a sus iglesias miembros en Tierra Santa, y en nombre de la comunidad cristiana mundial, el CMI ha abordado la cuesti�n de Jerusal�n en varias ocasiones desde 1948. �ltimamente, en 1998, en su Octava Asamblea en Harare, aprob� una declaraci�n sobre la situaci�n de Jerusal�n en la que se reafirman sus anteriores pronunciamientos, a saber: "Jerusal�n es una ciudad santa para tres religiones monote�stas -juda�smo, cristianismo e Islam- que comparten la responsabilidad de cooperar para lograr que Jerusal�n sea una ciudad abierta a los fieles de las tres religiones". En la Declaraci�n se afirma adem�s que:

- en la soluci�n pac�fica de las reivindicaciones territoriales de palestinos e israel�es, se deben respetar tanto el car�cter sagrado como la integridad de la ciudad;  

- el acceso a los santos lugares, edificios y sitios religiosos debe ser libre, garantiz�ndose la libertad de culto a los creyentes de todas las religiones;

- se debe asegurar y proteger el libre acceso del pueblo palestino a Jerusal�n;  

- Jerusal�n debe ser una ciudad compartida en cuanto a la soberan�a y a la ciudadan�a.  

�Respuestas posibles o m�s preguntas?

Desde 1947, muchas han sido las propuestas presentadas sobre el futuro de Jerusal�n, desde colocar la ciudad bajo un r�gimen internacional especial hasta la partici�n de la soberan�a y el control. En julio de 2000, en la reuni�n de Camp David, se examin� el estatuto de Jerusal�n, por primera vez en la historia de las conversaciones de paz, y aunque no se haya logrado acuerdo alguno, el hecho de que se haya examinado permite albergar algunas esperanzas.  

Los creyentes de tres religiones esperan con impaciencia esos signos de esperanza. "Jerusal�n debe seguir siendo una ciudad de Dios accesible a todos", dice su beatitud Michel Sabbah del Patriarcado Latino de Jerusal�n, "no debe ser gobernada como cualquier otra ciudad del mundo".  

Millones de creyentes han ido a Jerusal�n para orar junto a sus piedras. Los creyentes tienen que orar tambi�n por las "piedras vivas" de la ciudad, por su poblaci�n, por la paz y por una soluci�n que haga de Jerusal�n una ciudad verdaderamente Santa.  

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(1) The Status of Jerusalem (1997) -Division for Palestianian Rights (DPR) Study.  La DPR es parte del Departamento de Asuntos Pol�ticos de la Secretar�a de las Naciones Unidas. Los documentos de las Naciones Unidas sobre Jerusal�n se pueden leer en el sitio web: http://www.un.org/Depts/dpa/qpal/jeru_f.htm 

(2) Ley promulgada por la Knesset de Israel por la que se proclama a Jerusal�n capital del Estado de Israel, 29 de julio de 1980; Guidelines of the Government of Israel, junio de 1996.  

Salvo indicaci�n contraria, las estad�sticas que figuran en este art�culo proceden de la Sociedad Acad�mica Palestina para el Estudio de los Asuntos Internacionales (PASSIA).  

Las fotos sobre Jerusal�n est�n disponibles en el sitio web del CMI en: http://wcc-coe.org/photo/countries/countries.html 

Para m�s informaci�n p�nganse en contacto con:
Karin Achtelstetter, Responsable de relaciones con los medios de informaci�n  
Tel:  (+41.22) 791.61.53     Celular: (+41) 79.284.52.12

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El Consejo Mundial de Iglesias (CMI) es una comunidad de 337 iglesias, procedentes de m�s de 100 pa�ses de todos los continentes y de la mayor parte de las tradiciones cristianas. La Iglesia Cat�lica Romana no es una iglesia miembro pero mantiene relaciones de cooperaci�n con el CMI. El �rgano rector supremo es la Asamblea, que se re�ne aproximadamente cada siete a�os. El CMI se constituy� oficialmente en 1948 en Amsterdam (Pa�ses Bajos). Al frente del personal del CMI est� su Secretario General, Konrad Raiser, de la Iglesia Evang�lica de Alemania.

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